El proyecto consta de una animación realizada en un soporte cinemático creado para el túnel del metro de la Ciudad de México. La secuencia de dibujos y fotografías está dispuesta sobre las paredes y su animación sucede gracias al movimiento del vagón entre dos estaciones. La animación se complementa con improvisaciones sonoras ocasionales, con el objetivo de integrar la percepción visual con la auditiva.

El dispositivo del montaje está específicamente realizado para este proyecto con el propósito de apropiarse de los espacios publicitarios del metro. El usuario, en vez de encontrarse con las imágenes y los rótulos persuasivos de publicidad, en un tramo de su viaje, puede contemplar esta animación, desviándose de los paisajes visuales conocidos y experimentando su traslado de una manera distinta.

Se aborda el ambiente de espera. El usuario del metro solo, pero inmerso en una masa de individuos semejantes, habita temporalmente el espacio subterráneo, compartido, transitorio, el no-lugar espera el transporte o a alguien más, espera efectuar un viaje o un encuentro, espera salir pronto de ahí. Paralelamente, al espacio físico se le añade el interno, el subjetivo de la memoria, que también es subterráneo, de la conexión azarosa de imágenes, tiempos y sucesos. El protagonista recuerda: las rutas tomadas o imaginadas, fragmentos de su vida cotidiana, vivencias en las manifestaciones colectivas… La historia tiene un transcurrir circular que pone en contacto a estas dos facetas de la espera, diferenciadas por dos recursos técnicos: imágenes y situaciones externas (dibujos) y las vivencias personales (fotografías) del personaje.

El título de la animación se refiere a la posibilidad de desviarse de los tránsitos cotidianos en dos sentidos: el personaje, mediante su recordar, y más ampliamente, el público potencial que se encontrará con esta historia fragmentada en su camino. La realización de imágenes propone un descubrimiento nuevo cada vez  que se efectúe su observación: distintas capas y estratos de construcción de formas y una multitud de detalles sutiles, humorísticos, ambiguos. Cada viaje, aunque sea la misma ruta y la misma duración, es una experiencia distinta.

Desviaciones posibles. A un metro de ti ha sido desarrollado por parte de su equipo en tres planos distintos: el trabajo creativo artístico de animación, el desarrollo del sistema tecnológico para el montaje y la gestión necesaria del espacio.

El primero ha transcurrido como una suerte de exploración subjetiva de imaginarios y lenguajes artísticos y las estrategias de ponerlos en movimiento; el segundo se ha adentrado al mundo de ingeniería, materiales, estructuras y sus diseños; y el tercero ha tenido que navegar por los complejos tramos visibles e invisibles del espacio público.

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-Tecnología ampliada.

El diseño de estructuras/soportes de las imágenes que se instalan dentro del túnel ha tenido varias versiones previas antes de llegar al prototipo final. El proceso ha transcurrido entre diferentes fases: determinación de materiales para las estructuras que cumplan con las medidas de seguridad del sistema de transporte colectivo; realización de planos y desarrollo de modelo en 3D con luz estroboscópica para la visualización del proyecto y los ajustes del sistema técnico para asegurar una adecuada percepción por parte del espectador; exploración del tramo del túnel para corroborar el funcionamiento de sus estructuras y realización de su modelo virtual.

-Propuesta sonora. Israel Martínez realizará una intervención sonora en vivo, en la que se subirán al vagón de 3 a 5 personas; de ésta manera se pretende sorprender a los viajeros al hacerlo de forma vocal, natural, física… orgánica. Después, los intérpretes saldrán del vagón tan pronto termina el trayecto-animación.

En sus propias palabras, el artista sonoro nos explica sobre la intervención:
“Básicamente, mi propuesta es realizar el sonido de la animación a través de la improvisación vocal. ¿Por qué? En primera instancia, porque la voz es algo a lo que todos podemos acceder y jugar con ella; generar sonidos no es algo privativo de un gran cantante o un compositor de alto nivel, es algo que cualquier persona puede lograr y creo, esto es importante para un proyecto que se comparte en el espacio público… ¡en movimiento!
En segundo lugar, porque me interesa el dinamismo auditivo: los usuarios podrán escucharlo mejor en audífonos, los sonidos yendo de un lado a otro, siempre o casi siempre mutando; es lo que mantiene la escucha bien puesta.
Tercera, porque a través de la improvisación en algunos cuadros se logra perfecta sincronía con el movimiento de la imagen, mientras que en otras secciones hay desconexión. Me interesa jugar de la sincronía a la dislocación.”

-Animación. La exploración creativa de distintos lenguajes e imaginarios, tanto desde el mundo artístico como de la esfera de la comunicación popular, y su puesta en movimiento, han sido la parte principal del proceso de la animación, llevada a cabo por parte de Helena Fernández-Cavada y Bernardo Hernández. Inicialmente, se ha proyectado un storyboard; se han realizado las fotografías y los dibujos necesarios para la articulación de la historia, considerando el tiempo y la distancia del tramo del metro y sus características de visibilidad; se han digitalizado las imágenes y se ha realizado su animación en con un software de composición digital. Así mismo, se ha hecho el proceso de edición, las pruebas de impresión y la determinación de tamaños finales. El resultado es una historia no lineal que se cuenta mediante el tránsito del vagón y una combinación de imágenes inquietantes y lúdicas.

-Gestión. Paralelamente con la realización de la animación y el sistema tecnológico, se ha estado llevando a cabo toda la gestión necesaria para realizar un proyecto artístico en el espacio público: obtención de financiamientos y otro tipo de apoyos; diálogo con las autoridades correspondientes y gestión de permisos; elaboración de convenios y determinación de responsabilidad civil del proyecto y medidas de seguridad; desarrollo del material de difusión y comunicación (página web, carteles, comunicados de prensa, etc.). En el camino, se han encontrado muchos dialogantes y colaboradores nuevos, quienes han alimentado y enriquecido la propuesta inicial.

El proyecto colaborativo Desviaciones posibles, al situarse en un espacio de uso público, se ha propuesto explorar e interactuar con diferentes agentes y configuraciones que caracterizan este tipo de locaciones. Entre otros elementos, nos interesa:

-Interactuar con un público amplio que proviene de distintos lugares y estratos sociales,  cuyos gustos e intereses son heterogéneos. La interrupción de su  discurrir rutinario: generar una experiencia imprevista, una  sorpresa que desembocaría en distintos niveles de reflexión sobre los tiempos de trabajo y  los  traslados o  los tiempos intermedios; sobre la memoria individual y colectiva; sobre la espera, la soledad y las multitudes.

-Generar experiencias estéticas distintas a los mensajes publicitarios; desarticular las formas de ver habituales, evidenciando el lenguaje publicitario como un factor que tiraniza y condiciona la mirada. Crear condiciones y contextos distintos para una mirada más atenta, creativa y lúdica.

-Explorar las relaciones posibles entre el arte y el espacio público: cómo se perciben las imágenes en movimiento en un espacio cotidiano de tránsito; cómo se articula movimiento, espacio, tiempo; cómo se hace visible el espacio público a partir de una obra de arte; cuál es la responsabilidad de las acciones del artista en este tipo de contextos en general y  específicamente, en el metro de la Ciudad de México.

 -Descubrir y ponernos en contacto con las capas no siempre tan visibles de la administración y funcionamiento del espacio público. Una parte importante de la gestión del proyecto ha sido  la necesidad de entrar en contacto con distintos actores sociales y políticos que determinan los usos y los funcionamientos del espacio público: los funcionarios pertenecientes a distintos bandos políticos cuya pugna a veces obstaculiza la fluidez de los procesos; las empresas privadas que comercializan y lucran con el espacio público; distintos grupos sociales que se apropian del espacio y lo controlan para sus necesidades específicas, etc.

La participación y el apoyo del INBA, Centro Multimedia, Colección Jumex y el Sistema de Transporte Colectivo Metro, han sido fundamentales en la realización del proyecto en sus distintas fases, y la experiencia de diálogo, el intercambio de ideas y las posibilidades de su concreción, con cada una de estas instituciones ha enriquecido y fortalecido el proyecto. Además, coincidimos en cierta medida con los lineamientos de trabajo cultural del STC Metro, que promueven el Derecho a la Cultura como un valor esencial del supuesto sistema democrático actual, mediante la apertura a todo tipo de acciones artísticas y el acceso libre e igualitario a todo tipo de público a los eventos realizados en su espacio. Nuestro proyecto persigue esta necesidad imaginada de una mayor apertura y una mejor relación entre los agentes artístico culturales y la ciudadanía en general. Porque el arte no sucede solamente en los museos; el arte se hace cotidianamente en la interacción con los sectores más vitales de nuestra sociedad.

Coordinadora general: Helena Fernández-Cavada
Coordinador adjunto: Bernardo Hernández
Detonantes proyecto: Moniek Driesse y Helena Fernández-Cavada

Guión y dibujos de la animación: Helena Fernández-Cavada
Composición digital, animación: Bernardo Hernández

Intervención sonora: Israel Martinez

Investigación y coordinación desarrollo tecnológico: Helena Fernández-Cavada
Diseño e ingeniería electrónica: David Cuartielles
Diseño Estructuras: Decapante

Coordinación diseño gráfico y web: Bernardo Hernández
Contenidos web: Helena Braunštajn
Diseño gráfico: Nicolás Pradilla
Programación: Víctor Quintanar
Previsualización 3D: Héctor “Saiki” Abadie

Un agradecimiento especial por sus aportaciones al proyecto, ideas y conocimientos a: Ana Álvarez, Jonas Jönsson, Magnus Plasson, Julio Zaldívar, María Palacios y Nuria Ibáñez

Logo

Glosario

Estrategias de ponerlos en movimiento

El proyecto se inspira en las antiguas técnicas de animar imágenes y los primeros inventos ópticos que marcan el largo camino hacia las proyecciones cinematográficas; particularmente el fenaquistiscopio, juguete inventado por Joseph-Antoine Ferdinand Plateau que utiliza varias imágenes de la misma forma en posiciones diferentes, que se distribuyen en la superficie de una placa circular. Mientras la placa gira frente a un espejo, en el ojo del espectador se realiza la ilusión de una imagen en movimiento. Mediante sus variados experimentos, Plateau había concluido que una buena ilusión de movimiento se lograba con 16 imágenes, descubrimiento que posteriormente usaron los cineastas para realizar películas con 16 fotogramas por segundo.

La recuperación de estas técnicas de antaño en Desviaciones posibles, tiene el propósito de ponerlas a dialogar con las tecnologías actuales (hoy en día es posible animar prácticamente todo y de muchas maneras), utilizando las características específicas del metro: túnel, oscuridad, movimientos y juegos de reflejos-espejos de las ventanas.

A parte de estas técnicas, los orígenes de la concepción de la obra se han nutrido con los trabajos experimentales de graffiti en el metro de Nueva York en los años 80, que se apropiaban del espacio público, y sobre todo, de las superficies normalmente usadas para la publicidad.

Fenaquistiscopio: video

The History of the Discovery of Cinematography: pagina web

New York Subway Animation (Zoetrope): video




No-lugar

“El lugar y el no lugar son polaridades falsas: el primero no queda nunca completamente borrado y el segundo no se cumple nunca totalmente: son palimpsestos donde se reinscribe sin cesar el juego intrincado de la identidad y de la relación. Los no lugares son la medida de la época, medida cuantificable y que se podría tomar adicionando, después de hacer algunas conversiones entre superficies, volumen y distancia, las vías aéreas, ferroviarias, las autopistas y los habitáculos móviles llamados “medios de transporte” (aviones, trenes, automóviles), los aeropuertos, las estaciones aeroespaciales, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la madeja compleja, en fin, de las redes de cables o sin hilos que movilizan el espacio a los fines de una comunicación tan extraña que a menudo no pone en contacto al individuo más que con otra imagen de sí mismo. (…) Mientras que la identidad constituye el lugar antropológico, a través de las complicidades del lenguaje, las referencias del paisaje, las reglas no formuladas del saber vivir, el no lugar es el que crea la identidad compartida de los pasajeros, de la clientela o de los conductores. Sin duda, inclusive, el anonimato relativo que necesita esta identidad provisional puede ser sentido como una liberación (…) El espacio del no lugar libera a quien lo penetra de sus determinaciones habituales. (…) El espacio de no lugar no crea ni identidad singular ni relación, sino soledad y similitud. Tampoco le da lugar a la historia, eventualmente transformada en elemento de espectáculo, es decir, por lo general, en textos alusivos. Allí reinan la actualidad  y la urgencia del momento presente.”

Augé, Marc. Los no lugares. Espacios del anonimato. Gedisa Editorial, Barcelona, 2008.

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Prototipo Final – Prototipo 3:

Varias versiones previas – Prototipo 1 y Prototipo 2: